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quarta-feira, 3 de janeiro de 2007

Las películas de la calle (II)

Una vez me fui a la Universidad a por el Diccionario Político de Norberto Bobbio. Porque no lo encontraba en ninguna parte. Y allí estaba. Enfrente había una fotocopiadora gratuita donde los alumnos fulminaban todo tipo de libros. A mí me dio pena Norberto Bobbio porque pensé que no vendía muchos diccionarios, y que con el suyo podía ganar mucho prestigio en el ámbito intelectual pero muy poco dinero. Aunque se me pasó enseguida porque pensé que con la satisfacción de haberlo escrito ya le bastaría. Cosa que no me ocurre por ejemplo delante de los DVD´s de los camelós de la Teodoro Sampaio o de la 25 de Marzo. No puedo. No debe de ser la misma cosa. Porque me conozco, yo soy una persona de bien y justa.

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