quarta-feira, 3 de janeiro de 2007
Las películas de la calle (I)
Me cuentan mis allegados que les da grima comprar DVD´s de “camelós”. A mí me parece que una cosa es piratear, piratear, y otra, las películas, perfumes, pilas, juguetes de la China o los relojes de la calle que puedan vender estas personas. Mis allegados deben de sentir algo parecido a cuando uno compra en rebajas o pide pizza de barrio…“Las películas de la calle” es un ejemplo, como otros, de la vida silvestre de la ciudad. Igual que coger una piña de la mata en el campo, pero en São Paulo. Como el nacimiento de un crack de fútbol en una era. Parecido a cuando un niño espera a que le den una papaya al final de una feria, después de levantar las barracas, y el suelo huele a pez, agua y puré de fruta. Forma parte de la “conveniencia” de vivir aquí, donde a las cosas no se les da tanta importancia como en Europa y todo lo básico está más al alcance de la mano, como en el origen.Piratear, piratear, debe de ser otra cosa.
Assinar:
Postar comentários (Atom)
Nenhum comentário:
Postar um comentário